INSULTO Y LUEGO ME INVITAN A LA ROSADA
Este pibe Juan Fernández, con título universitario recién estrenado, insulta al vicepresidente y éste admirablemente lo invita a su despacho y le dedica unos minutos. ¿A nosotros lo que apoyamos a este gobierno, y también portamos nuestros títulos, nos invitarán alguna vez a la rosada? o para lograrlo debemos insultar. Tal vez el vicepresidente, se cree el flaco, que nos dice en su parábola, que no importa cuanto trabaje cada viñador, que todos recibiran igual paga. No estoy pidiendo paga, por defender mis ideas y convicciones. Por defender a un gobierno que en líneas generales, mejoró la situación de los que menos tienen, pero también mejoraron y mucho, los que más tienen, y estos aprovecharon mejor, como siempre.Tampoco creo que se debe meter preso a este idiota, insultador, por pensar distinto. Lo que quiero es que no nos dejemos llevar por la prensa y cada vez que alguien insulta a un funcionario, este lo reciba en su despacho. Otros ciudadanos lo que leen en esto, es que hacés esto y salís en los medios y encima te reciben, y te regalan un libro para que aprendas. Entonces el mensaje es hay que insultar, y luego te hacen reportajes en todos los medios, y hasta podés presentar proyectos.
Los medios ya nos hicieron creer que áquel al que le ocurre una desgracia, o es víctima de la inseguridad, se transforma en especialista, en inseguridad, y otras cosas y hasta puede llegar a proponer proyectos y ser legislador. No vayamos a eso por favor. Tampoco el ser hijo de desaparecido, nos tiene que allanar el camino, para todos debe ser igual, no puede haber hijos y entenados.
Esto esperamos de este gobierno, para lo anterior ya lo tuvimos al riojano, que no se deje llevar de las narices por los medios, que sea diferente y que nos haga ver que todos somos iguales, y si peleamos por los derechos, primero debemos estar los que somos hijos de esta tierra, los que tenemos la piel de cobre, los hijos de Tupac Amaru, de Juan Chalimín, de Pedro Chumay, porque el invasor no mato a todos, nos invisibilizan, pero estamos, y estamos volviendo.