CAMBIA DE CANAL, CAMBIA LA MIRADA
Soy argentino nativo, nacido en el interior, y ahora trabajo en la "cultorosa Buenos Aires". Siempre recuerdo la descripción de don Ata: "Buenos Aires es como un hormiguero pateado, todos corren, no saben para qué, pero corren". Don Ata la llamaba lugar de gringos, yo no veo muchos gringos, pero si el alma gringa. Si veo la discriminación y el odio a flor de piel, en los que se creen dueños de la Argentina, que se sienten invadidos por los cabecitas negras. La mayoría asocia la piel oscura, a un extranjero, a un bolita o peruca, me han llamado así, muchas veces. Siempre dije no siento vergüenza que me llamen boliviano, siento un gran aprecio por ese pueblo, un pueblo luchador, manejado muchos años, por los "cultorosos" de ese país, así les fue. Ahora conducido por un nacido de su tierra, un aymara, y ¡como les va! ¡mucho mejor! Ojalá tengan esta conducción por muchos años más, vamos a ver que se nos adelantarán, y eso que vienen de muy abajo.
Buenos Aires, ganó la guerra civil e impuso su plan de gobierno, también impuso la cultura, la mayoría del interior trató de copiar y como Buenos Aires se creía culta, porque leía y copiaba a la culta Francia, pero una cosa es creerse, otra serlo. En lo económico el plan fue un fracaso, porque Europa nos quiere, colonia, granero, pero un país desarrollado, ellos no quieren competencia.
En lo que si fueron exitosos es en imponer a los argentinos la "cultura". Se impuso los héroes, los libros que todos debíamos leer, y cómo debíamos pensar, y la religión. Pero ese éxito trajo el odio, el odio a lo distinto, a la negritud, a los cabecitas. Ellos se creen dueños del país, y nosotros los que somos del interior, y los auténticos descendientes de este suelo, porque no bajamos de los barcos, no meremos ni siquiera tener trabajo, menos educación, salud, vivienda.
Y ahora, ese desprecio natural a lo distinto, esta exacerbado por un medio de comunicación, en defensa de sus intereses mezquinos, intereses monetarios y de poder. Observo en los medios de transporte público, miradas de odio, de desprecio. Creo que muchos de esas miradas se transformarían en balas, si fuera posible para esa gente. No creo que ese sea el objetivo del medio de comunicación.
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